No dejes que termine el dia sin haber…
Mente abierta, boca cerrada
Uff, uno de mis sueño mas anhelados.
Aún viven con sus familiares, son flojos, egoístas y superficiales, buscan ascensos en el trabajo cada dos años, todo el día se toman fotos para subirlas a redes sociales en busca de alimentar su ego: es la llamada Generación Y, que a pesar de todo, nos salvará.
En un amplio reportaje, la revista Time repasa las principales características de los hijos menores de los llamados Baby Boomers, los nacidos luego de la segunda guerra mundial.
Según la revista la Generación Y cambiará al mundo, debido a que es más agradable, más tolerante, apoya la diversidad y es más susceptible a aceptar a otras personas, por tanto es mucho más positiva que otras generaciones.
Los integrantes de la Generación Y, nacidos entre 1980 y el 2000, son mucho más narcisistas que sus padres y sus hermanos mayores —la Generación X— y están obsesionados con la fama y buscan obtenerla a toda costa, inclusive trabajando para alguien con poder, como un político o un artista.
Según un estudio de los Institutos Nacionales de Salud, 58% de los estudiantes tienen una escala de narcisismo mayor en los resultados de 2009 que en 1982.
En Estados Unidos, los hijos de los baby boomers, que también son conocidos como la Generación Yo, ya no muestran – como en la década de 1950 – la foto de una boda, una foto de la escuela o la foto de alguno de sus familiares militares en sus hogares, la Generación Y está rodeada de fotos de ellos mismos y de sus mascotas, según Time.
La Generación Y creció viendo videos musicales en la televisión, y de matemáticas no saben mucho: las calculadoras y las computadoras se han hecho cargo de todo desde su adolescencia, dice la publicación.
Además, es una generación que se niega a irse de casa, según la Encuesta de Adultos Emergentes de 2012 de la Universidad Clark, más estadounidenses de entre 18 y 29 años vive con sus padres que con una esposa.
La Generación Y es adicta a la tecnología, lo cual se refleja en los cientos de millones de usuarios que atestan las redes sociales, y que utilizan sus conocimientos en áreas como el internet para demostrar su poder, ya sea uniéndose a otros para formar un grupo de hackers, o para lanzar un nuevo proyecto web, algo que hace a dicho grupo de personas más respetable y temible que a sus antecesores.
Los integrantes de dicha generación, que envía un promedio de 88 mensajes de texto al día a través de sus teléfonos móviles, según el Centro Pew, los cuales son revisados cada hora por un 70% de ellos, viven bajo presión de sus amigos, según Time.
Inclusive, ante los avances médicos, posponen decisiones importantes, como tener un hijo, hasta los 40 años.
Sin embargo, a pesar de todas estas características, lo que realmente importa de la Generación Y – que a diferencia de otros tiene frente a sí oportunidades más democráticas— es cómo reacciona a los desafíos diarios, según la revista, y en cómo aprovecha las herramientas que en pleno 2013 el mundo le ofrece.

El Ojo de la providencia, pero más conocido como el Ojo que todo lo ve es un símbolo interpretado como la vigilancia del dios del sol sobre la humanidad, es también relacionado con el ojo de horus y la luz en el antiguo Egipto.
Mitología
El Ojo de Horus (dios del antiguo Egipto representante del bien), hijo del dios Osiris (representante del aire y de la tierra) y la diosa Isis, nacido en secreto para protegerlo y evitarle una muerte en manos de su hermano Seth quien asesinó a su padre para evitar que tuviese más descendencia y poder tomar el trono real.
Horus creció en secreto y más tarde retó a Seth buscando la venganza de su padre asesinado, fue una pelea sanguinaria que terminó hasta que los dioses intervinieron y entregaron el trono a Horus, quién perdió su ojo derecho en esta batalla. Mientras tanto a Seth se le encomendó la tarea de sustituir el ojo dañado de Horus. Horus decidió honrar a su padre entregando el ojo de halcón recuperado a su padre, y se cubrió con una serpiente. Desde entonces la serpiente es un emblema de los faraones egipcios.
Algo para leer y aprender un chin mas
Via Wikipedia
Will you ? :$
(Fuente: dear-caio)
Pronto
(Fuente: whatitdobabybooo)
Quizas no sea mucho pero gracias por tomarse el tiempo de seguirme
Todo pasa. Lo que tu nunca puedes hacer es desenfocarte de tu meta y ya. Siempre habran perdonas que conspiraran en contra de tu exito pero lo bueno es que tambien habran personas que te ayudaran a sobreponerte a eso y tener exito. Un abrazo caballo 💎 with Julio at Residencial Ureña – Read on Path.
En el carro con julio camino a donde michael with Emmanuel, Mike, and Julio – Read on Path.
Tremenda jartura, provecho ha at Evaristo Morales – Read on Path.
Midas fue un rey de gran fortuna que gobernaba en el país de Frigia. Tenía todo lo que un rey podía desear. Vivía en un hermoso castillo rodeado de grandes jardines y bellísimas rosas. Era poseedor de todo tipo de objetos lujosos. Compartía su vida de abundancia con su hermosa hija Zoe. Aún repleto de riquezas, Midas pensaba que la mayor felicidad le era proporcionada por todo su oro. Comenzaba sus días contando monedas de oro… se reía… se reía y tiraba las monedas hacia arriba para que les cayeran encima en forma de lluvia. De vez en cuando se cubría con objetos de oro, como queriéndose bañar en ellos, riendo feliz como un bebé.
Cierto día, el dios de la celebración, Dionisio, pasaba por las tierras de Frigia. Uno de sus acompañantes, de nombre Sileno, se quedó retrasado por el camino. Sileno, cansado, decide dormir un rato en los famosos jardines de rosas. Allí lo encuentra Midas, quién lo reconoce al instante y lo invita a pasar unos días en su palacio. Luego de esto lo llevó junto a Dionisio. El dios de la celebración muy agradecido por la gentileza de Midas, le dijo: “Me has dado tal placer al haber cuidado de mi amigo que quiero hacer realidad cualquier deseo que tengas”. Midas respondió inmediatamente: “Deseo que todo lo que toque se convierta en oro”. Dionisio frunció el entrecejo y le dijo: “¿Seguro que deseas eso?”. A lo que Midas respondió: “¡Seguro, el oro me hace tan feliz!” Finalmente, Dionisio contesta reacio: “Muy bien, a partir de mañana todo lo que toques se transformará en oro”.
Al siguiente día, Midas, se despertó ansioso por comprobar lo que Dionisio le había prometido. Extendió sus brazos tocando una mesita que de inmediato se transformó en oro. Midas, saltaba de felicidad. Y continuó comprobando… tocó una silla, la alfombra, la puerta, la bañadera, un cuadro y siguió corriendo como un loco por todo su palacio hasta quedar exhausto y al mismo tiempo contentísimo.
Se sentó a desayunar y tomó una rosa entre sus manos para respirar su fragancia. Pero… al tocarla se había convertido en un frío metal. “Tendré que absorber el perfume sin tocarlas, supongo”, pensó desilusionado. Sin reflexionar, se le ocurrió comer un granito de uva, pero casi se quebró una muela por morder la pelotita de oro que cayó en su boca. Con mucho cuidado quiso comer un pedacito de pan, sin embargo estaba tan duro lo que antes había sido blandito y delicioso. Un traguito de vino, quizás… pero al llevar el vaso a la boca se ahogó tragando el oro líquido.
De repente, toda su alegría se transformó en miedo. Justo en ese momento, su querida gatita saltó para sentarse con él, pero al querer acariciarla, quedó como una estatua dura y fría. Midas se puso a llorar: “¿Sentiré solamente cosas frías el resto de mi vida?”, gritaba entre lágrimas. Al sentir el llanto de su padre, Zoe se apresuró para reconfortarlo. Midas quiso detenerla pero al instante una estatua de oro había quedado a su lado. El rey lloraba desconsoladamente.
Finalmente levantó los brazos y suplicó a Dionisio: “¿Oh, Dionisio, no quiero el oro! Ya tenía todo lo que quería. Solo quiero abrazar a mi hija, sentirla reír, tocar y sentir el perfume de mis rosas, acariciar a mi gata y compartir la comida con mis seres queridos. Por favor, ¡quítame esta maldición dorada!” El amable dios Dionisio le susurró al corazón: “Puedes deshacer el toque de oro y devolverle la vida a las estatuas, pero te costará todo el oro de tu reino” y Midas exclamó: “¡Lo que sea! Quiero a la vida no al oro.” Dionisio entonces le recomendó: “Busca la fuente del río Pactulo y lava tus manos. Esta agua y el cambio en tu corazón devolverán la vida a las cosas que con tu codicia transformaste en oro”. Midas corrió al río y se lavó las manos en la fuente, agradecido por esta oportunidad. Se asombró al ver el oro que fluía de sus manos para depositarse en la arena del fondo de la fuente. Rápidamente, llevó una jarra de agua para volcar sobre Zoe y rociar a la gata. Al instante, sonaba en el silencio la risa y la voz musical de Zoe y el ronroneo de la gata. Muy contento y agradecido salió Midas con su hija para buscar más agua del río Pactulo y así poder rociar rápidamente todo lo que brillaba de oro en el palacio.
Gran alegría le proporcionó a Midas el observar que la vitalidad había retornado a su jardín y a su corazón. Aprendió a amar el brillo de la vida en lugar del lustre del oro. Esto lo celebró regalando todas sus posesiones y se fue a vivir al bosque junto con su hija en una cabaña. A partir de lo ocurrido, jamás dejó de disfrutar de la auténtica y verdadera felicidad.
Hots dogs con mi bro with Angel – View on Path.











